Art Value vs. Price

Are the prices attached to art works, be they painting/sculpture etc. mean that they are exceptional examples of the highest standard of quality?
 
It looks that greed, accumulation and gain, in other words the classic ‘capital’ formula, has in many scraped the enamel from the teeth of taste. Maybe the prioritization of price as the singular measure of quality, as in the top end auction market, has wrecked aesthetic judgement.
 
Recent years have proved that if money is the measure of value, then trivial and stupid things like duct-taped bananas can be bought and sold at art fairs for tens of thousands of dollars as it were jokes by people who have Monopoly money to play with. No joke, a base and brazen golden toilet can be gauged as a work of greatness and historical significance, and non-fungible token digital doodles can be traded in an unregulated art market as brazen gambling chips of financial exchange with almost no interest in the quality or significance of the image.
 
If only money is the sign of aesthetic value, what is left?  Maybe appropriated scrapings and scratches on a canvas, with some acrylic run amuck paint and the help of any accommodating critic.
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¿Son los precios asociados a las obras de arte, ya sean pintura / escultura, etc. ejemplos excepcionales del más alto estándar de calidad?
 
Parecería que la codicia, la acumulación y la ganancia, en otras palabras, la fórmula clásica del "capital", en muchos casos ha raspado el esmalte de los dientes del buen gusto. Tal vez la priorización del precio como la medida única de la calidad, como en el mercado de subastas de gama alta, ha arruinado el juicio estético.
 
Los últimos años han demostrado (una vez más) que, si el dinero es la medida del valor, entonces cosas tan triviales y estúpidas como unas bananas pegadas con cinta adhesiva se pueden comprar y vender en ferias de arte por decenas de miles de dólares como bromas de las personas que tienen dinero del Monopoly para jugar. No es ninguna broma: y un viejo inodoro dorado descascarado por el uso, puede medirse como una obra de grandeza y significado histórico, y los garabatos digitales simbólicos no fungibles pueden comercializarse en un mercado de arte no regulado como fichas de juego descartadas de intercambio financiero, casi sin interés en la calidad o el significado de la imagen.
 
Si solo el dinero es el signo del valor estético, ¿qué queda?  Tal vez telas varias con algunas raspaduras, pinceladas y rasguños apropiados y algunos críticos vendidos al mejor postor.

- Berni Laplante

 *artwork: Jorge de la Vega. Argentine artist  Mutantes. 1980